- Consejo Farmacéutico
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El dolor de espalda es un enemigo que puede afectar a cualquier persona y, en muchas ocasiones, es incapacitante. Son varias las causas que pueden desencadenarlo, y conocerlas facilita la aplicación de un tratamiento apropiado.
¿Cuáles pueden ser las causas del dolor de espalda?
A medida que envejecemos, aumentan las probabilidades de padecer dolor de espalda baja o lumbar. Generalmente, esto se debe a los esfuerzos realizados durante la vida laboral, a una degeneración de los discos o a otros factores como verás a continuación.
Esfuerzo
Una lesión previa, demasiada tensión o un esfuerzo puntual suelen ser las causas más comunes del dolor de espalda. Las actividades que pueden provocar espasmos o más presión de lo normal son:
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Levantar algo de manera incorrecta, es decir, tirando de la espalda en vez de apoyando el peso en las rodillas.
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Levantar algo muy pesado.
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Hacer un movimiento incómodo y brusco.
Todo esto puede generar tensión en los músculos y ligamentos, daño en los discos, lesiones, fracturas y caídas.
Problemas estructurales
Los problemas estructurales más frecuentes que provocan malestar en la espalda son:
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Anormal curvatura de la columna vertebral. Esto es lo que sucede, por ejemplo, con la escoliosis, donde la columna se curva hacia un lado.
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Artritis. Esta patología puede generar problemas, principalmente, en las articulaciones de la cadera y la parte inferior de la espalda. Además, si el espacio que rodea la médula espinal se estrecha, puede producirse una estenosis espinal.
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Ciática. Es un dolor agudo y punzante que se produce cuando el nervio ciático, próximo al glúteo, se presiona. El dolor puede irradiar por toda la parte posterior de la pierna.
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Disco roto. Los discos protegen la columna y, si estos se rompen, habrá una mayor presión sobre los nervios, la cual provocará un gran dolor.
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Hernia de disco. Al igual que en el caso anterior o en la ciática, se produce mayor presión sobre un nervio y eso provoca un fuerte dolor.
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Osteoporosis. Los huesos se vuelven porosos y frágiles, por lo que resulta más probable que se produzcan fracturas por compresión.
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Problemas renales. Una infección o un cálculo renal puede causar un gran dolor de espalda.
Postura y movimiento
El dolor de espalda alta es consecuencia de una mala postura o de ciertas actividades cotidianas. En este segundo caso, podemos hablar de:
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Un estiramiento intenso.
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Tensionar el cuello hacia delante al conducir o al colocarnos frente a la pantalla del ordenador.
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Doblarnos con cierta torpeza.
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Toser o estornudar.
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Estar sentado o de pie durante un largo período.
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Dormir en un colchón sin soporte en el cuello.
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Empujar, tirar, levantar o cargar algo.
¿Cuáles son los factores de riesgo que pueden producir dolor de espalda?
Las molestias en esta zona pueden aparecer a cualquier edad, incluso en los adolescentes y los niños. Pero los factores que aumentan el riesgo de padecerlas son:
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Condiciones psicológicas. Quienes tienen una mayor predisposición a sufrir ansiedad y depresión también tienen un mayor riesgo de padecer dolor en la espalda.
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Edad. Es muy frecuente entre los 30 y los 40 y se hace más patente conforme se envejece.
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Embarazo y exceso de peso. Ya hemos hablado de coger peso, pero en esta ocasión nos referimos a la sobrecarga que supone para tus huesos y espalda pesar demasiado.
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Enfermedades como el cáncer, la artrosis y otras ya mencionadas.
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Falta de actividad física. Tener un abdomen y espalda débiles favorece este dolor.
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Levantar objetos de manera incorrecta. La fuerza conviene hacerla con las piernas en vez de con la espalda.
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Tabaquismo. Fumar reduce el flujo sanguíneo, lo que evita que los nutrientes alcancen con facilidad los discos vertebrales.
Que tengas en el botiquín cremas antiinflamatorias suele ser una buena, rápida y eficaz solución para que combatas el dolor de espalda producido por estos motivos.
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